Mi opinión sobre el debate (inexistente)

Necesidad de aire fresco

Para empezar tengo que decir que no hubo debate. Pero en el sentido amplio de la expresión. Y no lo hubo porque sólo vimos a dos candidatos de los muchos que se presentan a estas Elecciones Generales. Faltaron al menos los candidatos de IU, UPyD y de los partidos nacionalistas.

Por lo tanto, para mí lo de ayer fue la puesta en práctica de uno más de los privilegios con los que cuentan el PSOE y el PP. Opino que con este tipo de escenificaciones lo único que conseguimos es perpetuar la idea en el subconsciente de que las los fuerzas políticas que pueden gobernar en nuestro país son sólo estos dos partidos. Y es curioso, porque el que tenga un par de dedos de frente sabe que el poder corrompe y que aunque estos dos partidos se alternen cada cuatro u ocho años en el poder, no hay instante en el que no lo ostenten, ya sea a nivel nacional, a nivel regional o municipal.

«Pero esto es lo que votan los ciudadanos», me increparán algunos. Y tienen razón, no lo puedo negar. Es lo que votamos, es la voluntad política del pueblo. Pero creo que es importante resaltar que de esta perpetuación ya se encargan estos partidos introduciendo en el subconsciente de las personas la certeza de que son la única alternativa posible. Y nada más lejos de la realidad. El poder corrompe y distorsiona las voluntades más fuertes y por eso creo que es necesario que entre aire fresco en la Moncloa; por sanidad democrática y por justicia, porque al final hemos comprobado que tanto el PSOE como el PP son caras de la misma moneda, partidos con demasiado poder e influencias y por tanto susceptibles de ser comidos por el poder y de ser influenciados por los poderes fácticos.

Sangre nueva en la Moncloa provocaría una profunda reestructuración en los mecanismos de actuación tanto a nivel interno como de cara a las políticas internacionales. Y esta imprevisibilidad podría permitir mayor libertad de actuación política a ese gobierno de nuevo signo, ya que no estaría atado a ninguno de los compromisos de los anteriores.

El debate que no fue

Dicho esto, vamos al tema. Lo de ayer fue un spot publicitario o un intento de spot publicitario para el PSOE y el PP, porque excluyeron la posibilidad real de que los ciudadanos presenciaran un debate de verdad, pues para que hubiera habido un debate real habrían sido necesarios los siguientes elementos:

  1. Más candidatos al Gobierno, es decir, representación de más fuerzas políticas, al menos las que he citado arriba porque son las fuerzas que tienen representación habitual en la Cámara.
  2. Ánimo de responder a los estímulos del candidato contrario.
  3. Ánimo de debatir, o sea, de entrar al trapo, de que cada candidato argumentara y defendiera su programa electoral.

Lo de ayer fue una pantomima en la que Rajoy intentó sortear los momentos incómodos sin aportar ni ofrecer a los ciudadanos ninguna explicación ni anunciar prácticamente ninguna intención (vamos, sin mojarse) y en la que Rubalcaba disparaba a la desesperada para ver si podía pillar a su contrincante en algún renuncio, sorteando a su vez los momentos incómodos en los que Rajoy le mencionaba su gestión en el Gobierno saliente. Eso fue todo. Aunque si echamos la vista atrás y recordamos los debates pasados, la verdad es que hay que reconocer que éste me pareció más civilizado, dando tiempo a los oradores a plantear sus «monólogos» con mayor comodidad y no siendo interrumpidos constantemente por un molesto temporizador. Por lo tanto, el formato planteado me pareció bastante correcto, no así el uso que se dio de él con la ausencia premeditada de los demás candidatos.

Sobre Rubalcaba

Me parece que tiene más categoría y profundidad como político que Rajoy por el simple hecho de que argumenta y razona con rapidez, es ágil con la palabra y sobre todo porque no lee sus intervenciones. No me gustó, aunque estuviera permitido por las reglas del debate, que interrumpiera a Rajoy en algunos momentos de sus intervenciones. Esto es algo que siempre me ha molestado tanto cuando me lo hacen a mí como cuando veo que se lo hacen a los demás. Como detalle menor tampoco me pareció apropiado su excesiva gesticulación, algo que ofrecía la imagen de estar nervioso, ni la insistencia de hacernos ver un gráfico cuando su turno de palabra había finalizado.

Sobre Rajoy

Me pareció mucho más preparado esta vez que en la anterior con Zapatero, mucho más calmado y con una capacidad de respuesta medidamente más mordaz y resistente. Lo que no quiere decir que me gustara su intervención. Se mantuvo a verlas venir, a tirar balones fuera y a seguir con la línea de ambigüedad que le caracteriza. Cometió errores que no le pasarán factura porque tiene todo el camino hecho ya, pero que dicen mucho de él como persona y como profesional de la política: equivocar el nombre de su contrincante hasta en tres veces y leer constantemente sus apuntes incluso en la última intervención en la que se dirigía a la cámara.

Conclusión

Ya lo he dicho. Independientemente de lo que digan las encuestas y de que los pronósticos den como ganador a Rajoy, no me ha parecido un debate para decidir al próximo presidente del Gobierno. Me ha resultado interesante de manera aislada, para conocer a los candidatos bajo un entorno de presión, para comprobar quién habla mejor, quién tiene mejor porte, quien se defiende mejor, quien reacciona mejor a situaciones imprevisibles, etc. (todas esas cosas que luego, cuando están en la Moncloa no valen realmente para nada). También para constatar nuevamente que la Democracia española deja mucho que desear al dejar fuera de la arena del debate a las demás fuerzas políticas que por justicia deberían haber estado ahí. Los ciudadanos tenemos derecho de conocer la opinión de los demás candidatos en las mismas condiciones que los partidos llamados mayoritarios, tan esforzados en dar una imagen de exclusividad. Es a esto precisamente a lo que me refiero cuando digo que los partidos que conforman el bipartidismo se encargan de inculcar en el subconsciente de los ciudadanos que la única vía posible por la que pasa el futuro de España es por la que marca el PSOE y el PP.

Aunque personalmente no tengo duda de que Rubalcaba estuvo por encima de Rajoy en el debate, el 20N iré a votar, pero no lo haré por ninguno de los dos. Es hora de que corra aire fresco en la Moncloa.

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2 respuestas a Mi opinión sobre el debate (inexistente)

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