La crisis y la ambivalencia de los currículums vitae

Los currículums vitae son esos documentos que indican el nivel de estudios, idiomas y experiencia laboral de un candidato, y en los tiempos que corren son además un elemento imprescindible para poder obtener el ansiado puesto de trabajo… O no obtenerlo.

Me explico.

Vivimos en tiempos de crisis, pero de una crisis que ha sido provocada por el hambre insaciable de la clase privilegiada, las grandes fortunas, los poderosos; es decir, los de siempre: bancos, grupos financieros, grandes corporaciones, todos aquellos que ansían el dinero de los demás para jugar con él y multiplicarlo con el menor esfuerzo. Los llamaré los de arriba. Luego están los otros, formados por la gran masa del vulgo, individuos a los que les dicen que tienen el poder soberano (y se lo creen) y les dejan meter un papel en una urna cada cierto tiempo para que se sientan bien y estén calladitos. Los llamaré los de abajo. La línea de hechos es muy sencilla de simplificar:

A los de arriba, caracterizados por una avaricia sin límites (¡pecadores!), les sale mal el juego malabarístico de hacer dinero fácil a base de especulaciones y operaciones financieras de dudosa ética profesional y el sistema económico se resiente hasta el punto de producirse una crisis en todo el mundo. La crisis va acompañada por una ausencia de confianza en los mercados, los inversores dejan de poner pasta, la economía se contrae, lo que para los de abajo se traduce en que dejan de consumir. Pero el efecto principal y más demoledor de esta crisis es, con una economía petrificada, la de un aumento del paro. Las empresas bajan su actividad, su facturación y por tanto reducen también sus plantillas de trabajadores. Muchos bancos, aquellos que empezaron a jugar con el dinero que no tenían, comienzan a ver cómo sus cimientos van cediendo poco a poco. Pero entonces hace acto de presencia el elemento salvador: Papá Estado. Llega entonces Papá Estado y los resucita con, adivinen; sí, lo adivinaron, con dinero de los de abajo. Pero no sólo eso, sigan adivinando: ¿a que no saben quienes son los que a pesar de todo sufren menos la crisis? Exacto: los bancos, las agencias financieras, las grandes corporaciones que la provocaron. ¿Cómo era que los había definido? Ah sí: los de arriba.

Entonces nos encontramos con que si uno pertenece a los de abajo tiene que pelearse por encontrar un puesto de trabajo donde hay menos ofertas y más demandantes de empleo. Es decir, que la competencia aumenta, el empleador tiene más donde elegir y como es consciente de la necesidad del candidato puede ofrecerle un salario inferior. A todo esto, he olvidado mencionar que mientras el Papá Estado les ha salvado el culo a los de arriba, está aplicando medidas políticas y económicas, ¿hum, cómo denominarlas: injustas, oportunistas con tufo piadoso?, que afectan a la ya dañada economía de los de abajo: subida del IVA, subida de la luz, subida de otros impuestos, etc. (ojalá los salarios también fueran impuestos para que pudieran subir). Así que los de abajo, además de sentirnos engañados, vivir en un mundo laboral salvaje en el que el más insensato o necesitado tiene más posibilidades de trabajar porque acepta salarios de hambre y condiciones laborales esclavas, además, digo, nos la siguen clavando. Pero a lo que iba. El aumento de la competitividad, es decir, de más demanda y menos oferta de puestos de trabajo en el mercado laboral, ha empezado a originar una práctica impensable tiempo atrás: mucha gente decide quitar de sus currículums todos aquellos aspectos que indican una calificación alta tirando a muy alta, es decir borran másteres y doctorados, suavizan cursos de formación, dejan sólo uno o dos idiomas extranjeros o rebajan su nivel de estos idiomas, etc. ¿Cómo hemos podido llegar a esta situación? Pero agárrense, que esto es sólo una cara de la moneda.

Mientras que los de abajo, digamos por ejemplo un licenciado, tienen que meterle la tijera a su currículum para poder trabajar como reponedor en un supermercado o teleoperador para una subcontrata de una empresa que vende rosarios por teléfono, los de arriba no sólo no meten la tijera sino que engalanan sus hojas de vida con accesorios y guirnaldas inexistentes. Sí, señores, han leído bien. Hace no mucho, el Ministro de Defensa alemán, por lo demás un hombre de rango abolengo (sí, todavía pulula la nobleza en estos tiempos postrevolución francesa), el Sr. Karl Theodor zu Guttenberg dimitió porque se comprobó que había copiado dos terceras partes de su tesis doctoral. En España, hemos descubierto ya a varios politicuchos con currículums engordados y no pasa nada. Sí, señores, no pasa nada, pues un desliz lo tiene cualquiera; además, ¿no es habitual mentir en el currículum, eh? Si no me creen, lean aquí, aquí, aquí, y aquí, por poner unos ejemplillos. Aunque bueno, también hay excepciones de sinceridad en los que el candidato sí dice la verdad y además le dan el puesto, como le ocurrió al cuñado de Rajoy:

Manuel Fernández Balboa, cuñado de Rajoy

O casos en los que el candidato dice la verdad a medias y se lo dan igualmente porque es un cargo a dedo, como ocurrió con Pepe Blanco, ahora Ministro de Fomento:

Pincha en la foto para ir a la página del Congreso

En él vemos una de las fórmulas más extendidas de los candidatos con currículums débiles: afirmar que tiene estudios en. En los tres cursos que he hecho hasta ahora sobre cómo mejorar el currículum siempre me han dicho lo mismo: a) el currículum debe ser un reflejo de la realidad (o sea que no hay que mentir, pillines, porque te van a pillar), b) es posible y aconsejable resaltar los puntos fuertes del mismo, c) no se deben mencionar cursos o estudios parciales, sobre todo porque el entrevistador tendrá a huevo la molesta pregunta de ¿por qué no los finalizó? Aunque en los dos casos de arriba da igual poner o no la fórmula estudios en, porque éstos no han pasado el trance del entrevistador, sino que alguien, habitualmente, un amigo, les ha dicho: toma, te doy el cargo.

Conclusión: en este mundo injusto en el que vivimos me parece una vergüenza absoluta que la gente tenga que reducir su currículum vitae para poder acceder a un puesto de trabajo. La formación es un valor añadido para toda la sociedad. No es nocivo que haya gente bien preparada y con conocimientos técnicos, sino todo lo contrario (parece mentira que haya que decirlo), pero da la impresión de que a los de arriba no les resulta cómodo ni práctico (¿será porque les ven las orejas al lobo?). No deja de ser curioso y paradójico ver algunas ofertas de empleo bochornosas como la que explican aquí, en las que los requisitos son ingentes y extremadamente específicos por una retribución de mierda, o las prácticas de selección de personal discriminatorias por edad, sexo, raza, religión, o la cobertura de puestos de trabajo con becarios. Eso y que te tosan en la cara es prácticamente lo mismo. La sociedad española actual es la que más individuos formados tiene de toda su historia, pero el mercado laboral no sólo no puede absorverlos en condiciones (es decir, con unas condiciones laborales decentes), sino que los desprecia. Sin embargo, no hay injusticia contra la que uno personalmente no pueda al menos plantar cara y por eso recomiendo a todos aquellos que estén buscando trabajo en estos momentos tan difíciles que si el entrevistador o la secretaria o quien sea que les dé razón, les dice finalmente que no han sido seleccionados, hagan una o todas las cosas que sugiero a continuación:

  • Si el salario era demasiado bajo, echárselo en cara y afirmar que en realidad te han hecho un enorme favor.
  • Si el horario era partido o rotativo o sujeto a modificaciones, comentarle que al no salir seleccionado para el puesto estás contento por no ver mermada tu salud física y mental.
  • Si las demás condiciones laborales eran deficientes (tipo de contrato, por ejemplo, por obra y servicio con duración de una semana) darles las gracias por evitar formar parte de una camada de trabajadores esclavos.
  • Si te preguntan por qué entonces has postulado a su puesto de trabajo, contesta que porque esperabas contrastar ingenuamente que las condiciones laborales de su empresa no eran tan insultantes como las de la mayoría del sector.

No dejes que te pisen, véndete caro, ten orgullo de ti mismo, conoce lo que vales.

***

PD: A veces, imaginándonos un mundo al revés es posible entender ciertos matices que se nos pasan por alto. Si quieren un ejemplo de un buen currículum, échenle un vistazo a éste (en inglés). Y si quieren ver un ejemplo de un trabajador profesional en busca de un buen empleo con las mismas estrategias que emplean las empresas que buscan a un buen candidato, échenle un vistazo a esta página.

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